Posicionamiento de la Superficie y Submarino del Rescate en la Ensenada Robson Estrecho de Johnstone, Columbia Británica, Canadá

En agosto de 2007, varias partes de equipos pesados de forestación se perdieron de una barcaza en la Reserva Ecológica Michael Bigg en la Ensenada de Robson, incluyendo un cubículo de almacenamiento de lubricación y un camión de combustible que transportaba 10.000 litros de diesel.

El Ministerio de Medio Ambiente de Columbia Británica contrató a una empresa de rescate submarino para recuperar estos elementos, ubicados a más de 350 metros de profundidad. Esta zona del Estrecho de Johnstone en la costa noreste de la Isla de Vancouver es un hábitat sensible al medioambiente que está muy transitado por ballenas asesinas residentes y pasajeras que se alimentan y vienen a revolcarse en las playas de piedras. Los trabajos se programaron para mayo de 2009, una época en la es muy poco probable que las ballenas estén en la zona.

TerraSond proporcionó un posicionamiento en la superficie y submarino para todo el proyecto de recuperación. La barcaza de rescate se movilizó en Vancouver, Canadá con un sistema de posicionamiento acústico de Línea de Base Ultra Corta (USBL) integrado con sensores de posición, rumbo y posicionamiento GPS. Además, se instaló un Perfilador de Corrientes Acústico Doppler (ADCP) RDI Long Ranger para monitorear las fuertes corrientes de la zona durante los trabajos. La barcaza fue remolcada hasta la ubicación del proyecto y se puso en un amarradero de cuatro puntos luego de haberse completado la calibración del USBL. Se envió un Vehículo Operado a Distancia (ROV) de clase trabajadora Saab Sea Eye Cougar al lecho marino para confirmar las posiciones y la condición de los restos.

El cubículo de almacenamiento de lubricación que contenía aceites pesados y fluido hidráulico fue lo primero que se recuperó, luego el camión de combustible. Para evitar un derrame durante el rescate, se bajó una caja sobre el camión, que se guió hasta el lecho marino en cables sujetos a las pesas. El despeje de cada lado del camión fue de menos de un pie, requiriendo de un posicionamiento muy preciso de todos los elementos.

Tanto el cubículo de lubricación como el camión se recuperaron sin ninguna pérdida de combustible diesel. El proyecto fue un éxito rotundo y fue aclamado por grupos ambientalistas y autoridades locales.

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